Entendemos el miedo a perder el control sobre tu obra o a que sea alterada sin sentido. Por eso creamos estas garantías: para que tu estilo y tu voz sigan siendo tuyos, siempre.
Trabajamos con acuerdos cortos y entendibles, sin letras pequeñas. En todo momento tú mantienes tus derechos morales como autor de la obra: tu firma, tu estilo y tu voz siguen siendo tuyos.
No utilizamos tus imágenes para entrenar modelos ni para ningún otro fin oculto. Solo trabajamos con la foto de tu pintura para crear la animación acordada, nada más.
La animación se te entrega primero a ti. No se sube a redes, portafolios ni presentaciones sin tu autorización expresa por escrito. Tú decides qué se muestra y qué no.
Nos enfocamos en luz, atmósfera y pequeños detalles simbólicos. No cambiamos la composición ni añadimos elementos ajenos sin tu permiso. Tu obra respira, no se convierte en otra cosa.
Siempre hay una versión preliminar para que la veas con calma. Puedes pedir ajustes y, si no te convence, se modifica o simplemente no se usa. La decisión final es completamente tuya.
Cada vez que usemos la animación para mostrar nuestro trabajo (previa autorización), tu nombre aparecerá como autor de la obra original. Tu autoría se respeta y se hace visible en todo momento.
Tú no tienes que aprender software, editar video ni grabarte. Nosotros hacemos la animación y te entregamos archivos listos para reels, stories y portafolio digital, listos para publicar.
Solo usamos la animación para mostrar nuestro trabajo como estudio, nunca para usos comerciales de terceros sin hablarlo contigo. Si el contexto no te representa, retiramos el material.
La animación no es un truco para perseguir likes, sino una forma de contar mejor la historia de tu pintura. El objetivo es presentar tu obra con dignidad, profundidad y coherencia con tu lenguaje.
Ahora, hagamos que tu arte cobre vida y atrape miradas sin perder su esencia.